jueves, 30 de diciembre de 2010

Me gusta, no me gusta

ME GUSTA............................ ¡Pasarme todo el día en pijama!

Yo lo he denominado "Día pijamero". Os explico como va esto:
Cuando te vayas a dormir te pones el pijama, duermes, te levantas con el pijama aún puesto y realizas todas las actividades del día en pijama:
Desayunas en pijama, te tiras en el sofá en pijama, comes en pijama, duermes la siesta en pijama en el sofá, juegas en el ordenador o con la play en pijama, cenas en pijama, ves la tele en pijama y lo mejor de todo es que cuando te vas a dormir... ¡ya tienes el pijama puesto!
Lo suyo es hacerlo en fin de semana, porque alomejor os miran con recelo si vais por la calle en pijama... pero pódeis probadlo.
Fiiiiin

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Quiero poner una queja

Buenas noches.
Pues sí, estoy indignada y anonadada a partes iguales. ¿el por qué? Pues ahora te lo cuento; es navidad... ¡¡¡y no han dado "Sólo en casa"!!! Una Navidad sin ver "Sólo en casa" después de comer, tumbada en el sofá tapadica con una mantica no es navidad ni es nada, ¡es una pantomima! o una mierda, lo que prefieras.
En fin, aún queda Navidad, espero que el responsable se arrepienta y la ponga porque necesito ver por vez número 2 millones a Macaulay Culkin haciendo su famoso grito o diciendo: - "Una pizza de queso sólo para mi"
¡Poned "Sólo en casa"! Id y difundid la palabra.
P.D. Incluso me conformo con "Sólo en casa 2" pero como me pongais la 3... rodarán cabezas.
Fiiiiin

martes, 28 de diciembre de 2010

Viaje a la italiana: Octavo y último día

27 de octubre

Torres inclinadas de Bolonia

Último empacho desayunando. Arriesgándonos a que nos detengan nos atrevemos a robar una magdalena muy disimuladamente… Con lágrimas en los ojos nos despedimos del Hotel Holiday y nos vamos a los Jardines de Margarita. De camino para allí vemos las torres inclinadas de Bolonia y empezamos el reportaje de “Julia por el mundo”, próximamente en los mejores cines. Los jardines son grandísimos y muy bonitos, con ríos y cascadas incorporadas, pero eso de que hubieran galápagos era mentira.


Jardines de Margarita

Como comíamos en el piso de Ju, nos fuimos de compras al Lidl, que es igual que en todas partes, y Julia se puso contentísima porque con lo que compró tenía para comer una semana! Nos hicimos para comer un asado que tardó 3 horas en hacerse.
Y a las 17h… al bus de camino al aeropuerto. ¡Arrivederci Ju y Bologna!

Mientras esperábamos a que llegara la hora del vuelo, conocimos al señor pico pala de Nápoles, que no paraba de flirtear con una jovenzuela que le daba coba.
Por fin subimos al avión y llegamos a Alicante, donde Marta pensaba recibirnos con una pizza para cenar: ¡no por Dios, pizza no! Y nada, le hemos contado todo el viaje y nos hemos ido a dormir porque estábamos al borde del desmayo.
Al dia siguiente bus hasta Murcia y de allí, por fin, a Cartagena.
Fin del viaje.




Viaje a la italiana: Séptimo día

26 de octubre


Después de desayunar varias veces en el maravilloso buffet del hotel visitamos el museo arqueológico, donde Ju decidió que a partir de ahora sería portuguesa porque un pobre guía del museo sabía hablar un poco de español. Luego entramos a un palacio, donde Ju descubrió el escudo del señor Erasmus. También vimos más Iglesias.





Empacho delicioso
Cómo Ju tenía clase por la tarde se fue a su piso a comer, y nosotras comimos en la Bruscheteria maravillosa donde comimos como cerdas: gnoccis, macarrones a la puttanesca, salciccia, el rollo de queso y verdura, las habichuelicas, el mascarpone y el tiramisú, ñam ñam.
Después vimos la iglesia que le daba miedo a Ju (aún no sé el por que de ese miedo) y la puerta de Zaragoza. Como hacía mucho frio y estábamos muertas nos fuimos a dormir un ratito al hotel… unas 3 horas de nada.
La puerta de Zaragoza

 
Al despertar quedamos con Ju again y tomamos otro cafecito en la Escuderia. Fuimos a un bar con aperitivo para aperitivear, y nos tomamos una cerveza y unos chupitos. Nos cenamos una pizza, para no variar y después, por fin, fuimos al famosísimos bar de los chupitos donde a Julia ya la conocen tanto que hasta la invitan. Después nos dimos una vueltecilla por allí, entre los borrachos.
Ciao!

lunes, 27 de diciembre de 2010

Viaje a la italiana: sexto día

25 de Octubre


Nos despertamos con el diluvio universal y tomamos nuestro último desayuno en el Youth Hostel. En la recepción está nuestro amigo amable pero sin nombre para despedirnos y desearnos buen viaje. ¡Adiós amable caballero!
Cómo he dicho, diluviaba, así que decidimos ir en bus a la estación. A pesar de ser físicamente imposible, conseguimos meternos en el autobús, que estaba petadisimos no, lo siguiente, es más, las puertas no podían abrirse porque chocaban con la gente.
El viaje de vuelta a Florencia en tren conseguimos hacerlo sentadas en un compartimento como dos señoras. ¡Ciao Florencia!


Un hora después estamos en Bolonia y nos persigue el mal tiempo. Vamos en bus hasta el Hotel Holiday, que resulta ser divino: calentito, con tele, minibar, secador de pelo, toallas toallas, no cómo esas falsas toallas sabaneras, una ventana en el techo y lo mejor de todo: no parece Helsinki.
Después quedamos con Ju en la famosa Plaza Verdi y nos tomamos un capuccino en la también famosa Escudería. Después acompañamos a Ju a su piso, que tenia cosas que hacer por allí. Conocimos a Lily, la compañera de habitación de Julia.
Comimos en frente, en el sitio de las 1000 clases de pizzas, recomendado por Paolo. Muy ricas.




Fuente del Parque
Y ya luego, guiadas por Ju, visita turística a la Boloñesa: Vimos el Parque de la montagnera, que Ju pensaba que eran 2 parques diferentes, con sus estatuas de sirenas porno y animales salvajes, sus castaños con sus castañas y su estanque con tortugas escondidas bajo las hojas. También nos enseño su facultad, que es muy verde todo, y también la casita de mazapán. Nos paseamos por la zona universitaria y entramos a la Facultad de derecho, que era muy antigua y tenía una sala ovalada, wooo nena, wooo. Vimos una biblioteca de varios pisos super mona, hasta apetecia ponerse a estudiar. Enfrente estaba Neptuno, acompañado de las sirenas porno de cuyos pechos emana agua, pero no pudimos ver su empalmamiento correctamente. Vimos la Piazza Maggiore, en la que había una iglesia de cuyo nombre no me acuerdo. A pesar de que llovía y hacia un frío horrible nos comimos un heladico, para entrar en calor, pero por lo menos estaba delicioso.
Ju nos contó que en Bolonia hay secretos, como una ventana por la que te asomas y ves una especie de canal veneciano, pero que estaba seco, como el empalmamiento de Neptuno, las flechas clavadas en las vigas de madera o la palabra cannabis.
Como hacia frío y estábamos mojadas nos fuimos un ratico al hotel para entrar en calor y después cenamos en el Mcdonals y a dormir.
Ciao!

Viaje a la italiana: quinto día

24 de octubre


Querido diario, dos puntos.
En el desayuno (sólo quedaban tres magdalenas) hemos conocido a la señora que quería aprender a hablar español y que había sido bailaora por los años 80. Después hemos conocido al muchacho amable pero sin nombre de la pensión y Ju ha hablado con él en italiano muy bien.
Hemos subido en bus al Monte Miniato y a la Plaza de Miguel Ángel, donde había otro David muy desmejorado. Allí también encontró Nat el abanico de abuela.
Hemos vuelto a la pensión para que Ju cogiera su maleta y hemos ido a acompañarla a la estación para despedirla.


Vista de Florencia



Nat y yo hemos comido en el sitio famoso, típico y maravilloso de los hermanos Fratellini, ñam ñam, no defraudan nunca al igual que los murcianos. Nos los hemos comido mientras hacíamos la cola para entrar a los Uffizzi. La cola ha durado millones de horas. Delante teníamos a las americanas, luego ha llegado la inglesa lechona, también estaba la señora alemana o del este que tenía más cara que espalda. También estaba el señor imbécil del museo.
Por fin conseguimos entrar y hemos visto la bonita colección de reyes y emperadores del mundo, muy amplia desde luego. Tambien hemos visto “El nacimiento de Venus” y “La primavera” de Boticcelli. Tras varias horas y un buen paseo hemos acabado de verlo. Nuestro próximo deseo: comernos un helado sentadas. Gracias caballero por el helado de pannacotta, delicioso.



En la Feria de la comida había cosas deliciosas pero muy caras, y un señor con un puro haciendo bocadillos que a Nat no le ha inspirado confianza. Tambien por allí, hemos visto el diminuto y falso rastro. Hemos vuelto en bus, donde estaba la señora enfadada. Hemos cenado en la gruta di Leo, en plan despedida dolorosa.
Vuelta al youth, aunque casi nos atropella un autobús.
¡Ciao!

domingo, 26 de diciembre de 2010

Viaje a la italiana: Cuarto día

23 de Octubre


Querido diario, dos puntos.
Hemos ido a la sala de los desayunos… ¡y algún desgraciado se lo había comido todo! Qué mala es la gula y que poquita vergüenza y consideración tiene la gente mierda.
Al borde del desmayo por inanición hemos empezado la marcha hacia los Jardines del Boboli. Menos mal que por el camino hemos encontrado una pastelería con cosas deliciosas y hemos podido desayunar en condiciones.


Una vez en el Palacio Pitti, hemos visto el museo de la plata, donde había joyas y señores hechos con conchas. Nos hemos paseado por los jardines del rey, llenos de cuestas, escaleras, estanques, fuentes y estatuas. El rey tenía que tener buenas piernas desde luego. Hemos leído la historia de Verónica, la del barranco ese por el que todo que se acerca, ya sea persona, animal o cosa, se cae con la consecuente muerte.
Por cierto, estaría prohibido darle de comer a los gatos, pero los gatos estaban gordos como lechones. Pues eso, que tiene usted unos jardines preciosos su majestad.
Jardines del Palacio Pitti
Al salir, íbamos buscando un sitio para comer y hemos terminado otra vez en la gruta di leo, que nunca defrauda al igual que los murcianos. Allí estaba el mismísimo Leo, con su chaleco, guapísimo. El tiramisú sabía demasiado a café, a pesar de no llevar, y la pannacotta no sé lo que es, lo siento. La madre de Ju hace una mejor con café.



Después hemos hecho un intento de cola en los Uffizzi pero la cosa no avanzaba, así que hemos visto la actuación de los amigos de Ju y luego hemos ido a la Galería, que habíamos quedado con el David de Miguel Ángel, al cual Julia le ha hecho fotos prohibidas.
En la tienda de regalos, una señora le ha dado un cabezazo al cristal de una vitrina y luego no paraba de contárselo a todo el mundo y de partirse el culo, al igual que yo.



Tras parar un momento en la Plaza San Marcos para reconstruirme, nos fuimos a ver el Mercado central, que estaba cerrado, y de ahí al Ponte Vechio, donde estaban todas las joyerías abiertas. Por allí pasó la comparsa de la secta.
También hemos visto la Biblioteca y la basílica de la Santa Croce (creo que era esa), donde estaba el sordo enigmático.

Basilica de la santa Crocce
La cena la hemos comprado en una sitio muy chuli de pizzas y nos las hemos comido en la casa como unas señoras.
Ciao!


Viaje a la italiana: tercer día

22 de octubre
Querido diario, dos puntos.
Nos hemos despertado en medio de un glaciar. Una vez que nos hemos quitado la escarcha hemos entrado como fieras en la sala de desayunar para devorar los croissants, las tartaletas y magdalenas gratis. Pero ojito, prohibido sacar la comida de ahí ¿eh?
Tras el desayuno nos dirigimos hacia la estación para coger el tren hacia Pisa, pero como se nos hacia tarde nos ha tocado correr mucho y sólo diré que respirar aire helado duele. Pero bueno, merece la pena y conseguimos comprar los billetes y subir al tren a tiempo.




Pero algo pasaba. El tren estaba desierto, pero íbamos tan reventadas y acaloradas que lo ignoramos y empezamos a quitarnos trastos y ropa de encima. De pronto, nos damos cuenta de que no hemos convalidado los billetes ¡mierda! Así que recogemos el chiringuito y nos asomamos a una puerta por si hubiera suerte y justo enfrente hubiera una maquina convalidadora, pero no es así, porque Florencia nos odia, ya tu sa, y bajar del tren es demasiado arriesgado porque en cualquier momento arrancará. Así que decidimos ir corriendo a través del tren que, efectivamente, está vacío. Atravesamos el vagón, las puertas, pero de pronto llegamos a una puerta cerrada:
-¡NOOO! ¡Vamos a tener que salir del tren! ¡Es demasiado arriesgado!
Así que salimos y entramos cagando leches, unas 2 o 3 veces.
Desde el primer vagón ya se ve la máquina y nat, como la heroína de esta historia, sale corriendo para convalidar el billete.
-¡Corre Nat, corre!
Y menos mal, consigue llegar antes de que las puertas se cierren, fiuuu.
Por fin podemos sentarnos tranquilas, pero seguimos teniendo esa incógnita: ¿Por qué está esto tan vacio? ¿Nadie va a Pisa? ¿Por qué no arranca ya? ¿Es este nuestro tren?
Así que bajamos a mirar y, efectivamente, ese no era el tren hacia Pisa. Gracias Florencia por tu odio, nos estas animando el viaje.
Una vez subidas en el tren correcto emprendemos el viaje hacia Pisa, sentadas al lado de una señora que se comió un pastel y no nos ofreció.


Torre inclinada de Pisa
En Pisa conocemos al guía español y divino, que nos reveló el secreto de Pisa, la Torre Inclinada. ¿Una torre inclinada en Pisa? Eso no nos lo podemos perder. Después de decirle que las tres éramos de Cartagena, pretendía hacerse el adivino adivinando de donde era Julia.
Paseando, nos encontramos un restaurante en miniatura llamado “Mamma Rosa”, pero que nosotras llamábamos cariñosamente “Ama Rosa”, y Nat directamente “Ay omá”, y nos embrujó.




De pronto, ante nuestros ojos, la Torre Inclinada, que para nuestro gusto estaba demasiado recta. Por cierto, dentro de la Torre hay baño.
Tras darle la vuelta al Duomo hemos visto a un señor en la puerta del cementerio, y un señor en una puerta sólo puede significar una cosa: hay que pagar.
Después nos hemos hechos millones de fotos sujetando la Torre en una alarde de originalidad, ante la escandalizada mirada de los testigos.


Catedral y Torre
Una vez acabado el book hemos ido a zampar al “Ay omá”, donde preparan una bola de arroz del tamaño de la cabeza de Julia deliciosa y muy ligera también.
Para el postre decidimos ir en busca de un helado de 1 o 2 euros y aunque parezca increíble ¡lo hemos encontrado! Gracias Pisa y gracias Botegga dil Gelatto por devolvernos la ilusión. Mientras nos lo comíamos, Ju ha estado ligando con una paloma de muy buen ver y amplia cola en forma de abanico.
Después hemos ido a la Fotalezza a fliparlo con el puente y con los bancos de colores, lo malo es que el cogollo no lo hemos visto.
Arrivederci Pisa, ti amamos!




Vuelta a Florencia, siempre alerta. En el tren íbamos con el joven italiano mega fashion con vozarrón.
La Sinagoga verdadera era más bonita que la falsa. La Plaza Donatello era absurda, innecesaria e inexistente. No hemos encontrado sitio para aperitivear ¿por qué? Porque Florencia nos odia, ¿cuántas veces tengo que decírtelo querido diario?




Millones de horas buscando una sitio para cenar, millones de kilómetros andados, pero así hemos conseguido encontrar el sitio del amable caballero en cuyo restaurante del tamaño de una armario no había cocina, pero que sin embargo nos sirvió unas deliciosas focaccias. Gracias señor que montó un restaurante en Marbella y luego se lo vendió a un alemán.
Hemos vuelto a la casita para volver a entrar como fieras en la sala de desayunos a comernos un kínder bueno White, pero me gusta más el normal, gracias.
La habitación ya no parece un glaciar, pero a Julia le sigue recordando a Helsinki.
Ciao!

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Viaje a la italiana! Segundo día

21 de octubre
Querido diario, dos puntos.
Después de un delicioso desayuno en casa Marconi y de despedirnos de ellos con lágrimas en los ojos partimos hacia Florencia.
Compramos el billete del tren y la señora taquillera nos dijo que no teníamos asientos, pero en cuanto nos subimos al tren nos sentamos en una de las cabinas y, claro, nos han echado. Así que, hemos terminado sentadas en unos asientos secretos en el pasillo (España profunda).
Por cierto, el tren era como el de Harry Potter (Ary Potter en italiano) con carrito de dulces incluidos.
Ju se ha hecho amigas de unos italiano que se han quedado flipando con lo bien que habla italiano.
Cuando hemos llegado a Florencia, hemos decidido bajar del tren en lo que nosotras pensábamos que era la estación de Santa Maria Novella. Se supone que es un estación bonita, pero esta era una pedazo de mierda. Eso nos mosqueó un poco, pero bueno.




Según google maps, teníamos que andar recto hacia el rio, que estaba cerca, cruzar el puente Americo Vespucci y desde ahí en unos 10 minutos llegaríamos al hostal. ¡Ja!
Nada más salir de la estación le preguntamos a un taxista como llegar al puente y nos dice: eso está muy lejos, pero bueno, id hacia la derecha y luego todo recto. Ok.
Empezamos a andar y andar y andar, y le preguntamos a una señora que nos dice que cojamos un autobús y nos vayamos a la estación. “Si hombre, ¿para qué vamos a volver a la estación? Sigamos andando que estará cerquísima ya. Que poco le gusta andar a esta gente”.
A todo el mundo a quienes preguntábamos por el puente Americo Vespucci nos decía que estaba lejísimos, pero nosotras les ignorábamos “qué sabrán estos fiorentinos que llevan viviendo aquí toda su vida”.
Tras millones de kilómetros y de preguntar a varias personas, incluso a unos obreros que estaban en mitad de una especie de autovía, nos encontramos a una bendita señora que insiste en que cojamos un autobús y vayamos a la estación. Por fin decidimos hacerle caso a alguien y… ¡sorpresa! ¡Esa estación era Santa Maria Novella! Gracias señora, si no es por usted aún estaríamos buscando el hotel.
Resumen, nos habíamos bajado en una estación de una especie de polígono en las afueras de Florencia ¿Por qué? Porque me salió de ahí.




Llegamos al Youth Hostel 2000. Es grande, frio, con cuadros horribles por triplicado, miles de normas por cumplir, 6 flexos de los que funcionan 2 luces, sábanas toalleras con olor a vinagre por doquier, un suelo de hielo y por la noche parece Helsinki.


Duomo
Empieza la visita:
Hemos visto el rio Arno, con cascada incorporada. Había gente sentada en mitad del rio, algún día seremos como ellos.
Hemos visto la Basílica de Santa Maria Novella, donde un italiano demente nos ha gritado.
Hemos comido en un sitio maravilloso llamada “La gruta di leo”, tras un buen rato buscando trattorias barateras y huyendo de mujeres. Por cierto, Ju quería pizza y ¡ha comido tortellini! Nat quería kebap, ¡cómo no!
También hemos huido de la chica que preguntaba cosas. Después hemos ido al Duomo contra la voluntad de Julia, porque si yo ya sabía cómo era el Duomo… ¿para qué quiero verlo?




Por la tarde íbamos buscando un helado, felices e inocentes, sin meternos con nadie.
“¿4 euros un helado? ¡¿10euros?!
Oh mondie, que caro,
Jamás osaría gastar
Semejante dineral
En un helado.
De pronto, ante nuestros ojos, un atrayente cartel: Very Good (era una heladería).


Heladeria timadora

Allá vamos. Millones de sabores para escoger, gente saliendo de esa heladería sonriendo. Todo mentira, todo un engaño para atraer a indefensas turistas como nosotras.
- ¿Cuánto es?
- 8 x 3
- 8x3 es 24, 24 euros 3 helados, oh mondie.
Y así fue como nos pegaron un clavazo en Florencia.
Nos hemos ido a sentarnos porque nos hacía falta tras semejante viaje (viaje de ostia) y porque ese helado de 8E con gofre incorporado había que saborearlo.


Los helados mas caros de Florencia
Pero aquí no acaba el drama caro diario. Inocente de mi, le he empezado a tirar trocitos de gofre a las palomas y de pronto… ¡millones de palomas a nuestro alrededor! Por arriba, por abaja escarabajo, bajo mis pies! ¡Incluso una me ha atacado! Julia está de testigo. Natalia Flores las ha intentado echar: ¡acho, irse! Las palomas tenían el frenesí devorador activado y no atendían a razones, pero una vez acabado el gofre volaron.




Después hemos visto la galería de los Uffizzi, donde hemos conocido a Americo Vespucci en persona. En la plaza nos hemos reencontrado con nuestros amigos españoles mongos, Ju les ha hecho una foto y ellos otra a nosotras, todos contentos.
Le hemos tocado el morro al precioso jabalí de bronce. No se para que servía eso, pero si hay que tocarlo se toca.
Hemos entrado al Palacio Strozzi donde hemos visto una exposición con la que Julia se ha descontextualizado por completo, y varias veces además. Después hemos entrado en un cubo gigante de espejos, donde Ju ha vuelto a contextualizarse y nos hemos ido con viento fresco.
En la Plaza de la Republica no había nada, fin.
Hemos cenado hamburguesas de Eduard y hemos vuelto al Hostel para morir de frio.
¡Hasta mañana!

Viaje a la italiana! primer día.

20 de Octubre
Querido diario, dos puntos.
Nat y yo hemos quedado a las 12h en la estación de autobuses. Como había overbucking en el bus, Nat ha tenido que sentarse al lado de un jovenzuelo que no sé como la miraba, si con ojos de pasión o de muerte.
Hemos llegado al aeropuerto, donde Marta nos esperaba sin una pancarta, una indecencia, lo sé. Nos ha contado cierta cosa sobre cierto detective y hasta ahí puedo leer. Tú sabes a lo que me refiero, yo también lo sé y Julia también lo sabe. Mientras esperábamos que se hiciera la hora de coger el avión, porque el vuelo llevaba una hora de retraso, Nat hizo su fantástica actuación de “serenata nocturna”, recibiendo una gran ovación por parte de los pasajeros del vuelo con destino a Bremen. Mientras Nat hablaba por teléfono, un señor divino con sombrero nos pidió permiso para sentarse, recibiendo por respuesta la absoluta indiferencia por parte de Marta.
Tras una hora de espera, ¡volamos hacia Bolonia!




Al llegar, seguimos al falso italiano hacia el autobús y en él conocimos a nuestros querido amigos españoles mongolos.
Llega la tragedia. Llegamos a Bolonia y…
- ¿Julia donde está?
- No lo sé.
- ¿Por qué me dice que el número de Julia no existe?
- ¡Yo que sé!
Perfecto, perdidas en Bolonia nada más llegar, justo lo que quería.
Así que decidimos llamar a Marta, para que llamara a la madre de Ju y que la madre de Ju llamara a Ju para que nos llamara a nosotras, muy sencillo todo.
Empezamos el camino hacia el hotel. Vueltas hacia la via Marconi, el maldito nº45 que no había manera de encontrarlo y el bendito portero del hotel, un poco empanado por no decir bastante, pero bendito al fin y al cabo.
Empieza la aventura electrónica. El señor portero nos dio un sobre con la tarjeta de nuestra habitación y para allá nos vamos. El sobre era una hoja en la que nos indicaban en un perfecto castellano (mirar anexo nº1) como entrar en la habitación.




Anexo nº1
“Estimado cliente,
Tal como se acordó dejar la llave de la habitación Nº electrónicos.
Una vez en el 7º piso para sustentar su clave a la placa y luego gris.
1)El dongle es compatible con el mango negro y luego se inserta en la ranura de la puerta izquierda de la sala con el fin de operar el sistema eléctrico.
2)Cuando llevar a cabo la llave electrónica para abrir la puerta exterior y la puerta del dormitorio.
3)El servicio de portería está disponible H24.
4)Para cualquier problema puede llamar al número 3*********
5)Haga clic en el botón para salir del rojo.
6)No dar la vuelta la palanca del cerrojo, de lo contrario corre el riesgo de quedar fuera de la habitación.
7)Los baños no tirar nada más que para el papel higiénico. E >>y el accidente podría SANITRIT sistema que crea graves problemas.
Le saluda atentamente.
C. Z. “




Llegamos al piso, una puerta ante nuestros ojos, acercamos la tarjeta y se abre sin problemas, bien. Entramos en una salita con una mesa con un ordenador, un especie de comedor, una puerta con el nº1 y otra puerta en la que no ponía nada. ¡Ah¡ Y una cámara de vídeo grabando todo lo que hacemos,
A pesar de que en nuestra tarjeta ponía que nuestra habitación era el nº6 lo primero que pensamos es que la habitación nº1 es la nuestra, ¡por que sí! Pero la cordura nos alcanza y vemos que eso no puede ser, así que vamos a la otra puerta.
Nat llama con los nudillo y al no recibir respuesta la abrimos y ¡sorpresa! Es un pasillo con el resto de puertas de las otras habitaciones, ¡bien!
Encontramos la nuestra y acercamos la tarjeta pero no se abre, ¡¿por qué?! Lo volvemos a intentar y por fin se abre, se acabó el drama. La habitación es preciosísima de verdad, no en plan sarcástico. El mejor lugar en el que hayamos estado nunca.
Por fin contactamos con Julia y quedamos con ella, que nos va a hacer la cena. Volvemos al comedorcito, donde esta la puerta de salida a cuya derecha hay un botón rojo. Nat, mientras suplica que ese sea el botón correcto para salir, lo aprieta y si, lo era, menos mal.




Julia se creía que vivía muy cerca del donde estaba el hotel, ¡pero era mentira!
Nos vamos a su piso a cenar, donde conocimos a su compañero Paolo y nos dijo que su palabra favorita era locutorio. Ahora, cuando en España veamos un locutorio siempre le recordaremos.
También conocimos a Laura la suiza, que a Ju no le simpatiza. Toma pareado.
Tras una deliciosa cena, volvimos a Casa Marconi y ¡a dormir!

Empezamos

Cómo decía la liebre de Marzo de Alicia en el país de las Maravillas: "Comienza por el comienzo".
Asi que eso habrá que hacer.